La aridez del desierto representa una etapa por la que tenemos que pasar para alcanzar las riquezas del mundo subterráneo. El color negro del buitre indica el estado de tristeza y luto que es tan necesario para la vida como lo es el estado de alegría o celebración. El blanco de la calavera es un color que absorbe los astros y es símbolo de pureza, nos habla de la fe en el cambio. Las palmeras son las pruebas de esta fe a pesar de las dificultades de crecimiento. Al fin el sol naciente sugiere un nuevo futuro aunque todos los otros elementos indican que no. Nos avisa de la fatalidad, de la posibilidad de rectificar el camino, de no huir sino afrotar. Es tener la fuerza de cambiar su destino. En el aspecto negativo nos comunica la pérdida de algo inevitable y nos aconseja reignación.