La puesta del sol nos induce hacia un juicio universal, recalcado por la amenaza del papagayo y la desnudez del entorno, lo que conduce hacia un cuadro apocalíptico y terminal. El paso de la vida terrenal a la vida futura está representado en el degradado trilógico de la silueta amenazadora del ave, simbolizando la trinidad humana, sometida a la ley del tiempo. Nos indica que es el fin de todo, tanto del bien como del mal. Refleja cualidades relacionadas con la iniciación, la exaltación del alma en tendencia místicas y religiosas conduciendo a la culminación, por lo tanto, se desarrollará la comprensión de los misterios mediante la intuición y no la racionabilidad. En el aspecto negativo nos habla de juicios erróneos, agitaciones insensatas.