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  FISIOGNOMONÍA  
     
 
  Jean-Baptiste Porta define así la fisiognomonía: “ Es un método que permite conocer las costumbres y la naturaleza del hombre por los signos fijos y permanentes del cuerpo, y por los accidentes que cambian los signos”.

Esta rama adivinatoria se remonta a Hipócrates, pero fue Aristóteles quien estableció las normas fundamentales, a saber:

- el aspecto exterior indica el carácter del hombre; - existe una analogía entre el hombre y el animal; - el hombre que se parece a una mujer tiene un carácter blando, la mujer que se parece a un hombre tiene un carácter audaz y combativo; - el clima influye sobre el aspecto físico.


Pero el verdadero innovador y codificador de la fisiognomonía es Kaspar Lavater (1741-1800), cuyo trabajo representa el fundamento de la fisiognomonía médica contemporánea.

El rostro es el espejo del alma y refleja sus sentimientos, sus pasiones y disposiciones. Sin embargo, esta materia psíquica, más o menos consciente, puede influir, a su vez, sobre la expresión del rostro y modificar lentamente los rasgos. Así, el hombre malvado se vuelve feo, y el hombre puro embellece.
 
     
  Desde la Grecia antigua hasta nuestros días, se ha clasificado el color del pelo, la tez, la altura, la nariz, según los siete tipos planetarios y los doce tipos del zodíaco: así, los individuos con rasgos comunes perteneces al mismo arquetipo.

En los tratados antiguos, se dice que:

- la Luna hace que los hombres sean rechonchos;

- Venus los hace rosas y graciosos;

- Saturno los vuelve flacos y amarillentos;

- Marte otorga grandes narices y una tez rojiza;

- Júpiter un cuerpo robusto y unos ojos azules;

- el Sol otorga rasgos nobles y cabellos claros;

- Mercurio actúa sobre la mente y favorece el nerviosismo.


Asimismo, se distingue el tipo fuego del tipo agua, el aire de la tierra, teniendo en cuenta las patologías, el aspecto, las complexiones.


Así pues, durante cierto tiempo la astrología, la fisiognomonía y la medicina representaron tres formas de un único “corpus”: la primera era la señal, la huella; la segunda el indicador, el sistema de investigación que ponía en evidencia lo que la doctrina de las estrellas había determinado; la tercera la intervención activa, la acción concreta sobre un terreno identificado por las otras dos.

He aquí la interpretación de los rostros.

CABEZA

- Pequeña:
inteligencia.

- Grande: rudeza.

- Alargada: celos, envidia.

- Redonda: espíritu abierto, sinceridad.

- Cuadrada: actividad, firmeza.

- Triangular: intelectualidad, erudición.

- Ancha: extraversión, energía.

- Estrecha: adaptabilidad.




TEZ

- Blanca: tranquilidad, flema.

- Roja: pasión, energía, iniciativa.

- Amarilla: pesimismo.

- Oscura: fuerte determinación.




OJOS

- Límpidos: bondad.

- Turbios: mala fe, astucia.

- Verdes: cólera, crueldad, perfidia.

- Azules: frialdad.

- Oscuros: inteligencia.

- Redondos: ingenuidad.

- En forma almendrada: buen humor.




BOCA

- Grande:
hipocresía, inclinación hacia las cosas materiales, extravagancia.

- Pequeña: timidez, discreción, egoísmo.


LABIOS

- Carnosos:
sensualidad.

- Finos: equidad.

- Derechos: autodominio.

- Retorcidos: carácter imprevisible.

- Redondeados hacia arriba: buen carácter.

- Redondeados hacia abajo: irascibilidad, insatisfacción.




FRENTE

- Ancha:
inteligencia.

- Estrecha: indecisión, carácter blando, avaricia.

- Plana: existencia llana.

- Convexa: avaricia.

- Rugosa: ansiedad, reflexión.




CEJAS

- Espesas, enmarañadas:
personalidad decidida y ruda.

- Finas: individuo inconstante y caprichoso.




NARIZ

- Aguileña:
orgullo, carácter fuerte.

- Chata: tontería, violencia, negligencia.

- Puntiaguda: individuo burlón.

- Gruesa: bondad.

- Aplastada: personalidad original.

- Larga: precisión, ansiedad.

- Corta: alegría, superficialidad.

- De base ancha: indiscreción, amor al trabajo, agresividad.

- Gruesa y larga: prudencia.

- Fina y larga: ligereza, irritabilidad.

- Pequeña: carácter reservado, tranquilo.




BARBILLA

- Puntiaguda:
alegría, carácter cambiante.

- Chata: problemas de comunicación.

- Ancha, carnosa: negligencia, indecisión.

- Larga: soberbia, orgullo, resistencia.

- Corta: persona voluble y cabezota.

- Cuadrada: brutalidad.




OREJAS

- Pequeñas:
refinamiento, sensibilidad.

- Aplastadas y pequeñas: hipocresía.

- Grandes: cólera, orgullo y sabiduría.

- Largas: celos, ambición, espíritu agudo pero desprovisto de sentido práctico.

- Aplastadas: ignorancia, estupidez, materialismo.

- Lóbulos grandes: independencia.

- Lóbulos pequeños: carácter sumiso y débil, timidez.

- Pegadas a la cabeza: individuo realizado.

- En forma de hojas de col: originalidad, ideas nuevas.




PERFIL

- Convexo: espíritu vivo y agudo, inspiración.

- Vertical (derecho): individuo tranquilo, resuelto, reflexivo, constante.

- Cóncavo: insatisfacción, exceso de prudencia, tristeza.

 
     

     
 
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